junio 10, 2007

Y todo sale de verdad de deporte

Hay cosas que no entiedes hasta que no sales de tu casa, de la confortable familiaridad de todo lo que rodea. Hasta que no vas a un sitio en el que no conoces a nadie y te ves obligado a relacionarte con ellos, a comenzar nuevas amistades y, sobre todo, a pasar mucho tiempo contigo mismo.

De repente un día dices: ¡hey! ¡no soy la misma persona que era antes!

He descubierto que cuando te ves obligado a pasar tiempo contigo mismo y aprendes a ser feliz tú solito, empiezas a ser también más feliz con los demás.

Y no, evidentemente, no soy la misma persona que antes de venir a Madrid (ahora posteo más incongruencias que antes).