
Bien, ha llegado la hora de hacer balance del viaje a Nueva York. Va a ser complicado, porque tanto para bien como para mal será difícil que este viaje se repita.
No quiero decir que no piense en volver a Nueva York. Porque hay tanto que ver, tanto que hacer, tanto que probar y tanto que comprar que no he hecho ni la mitad de las cosas que tenía en mente.
Pero también ha habido un par de cositas que hubiera estado bien evitar.
En primer lugar mi sempiterna erupción cutanea de los viajes. Donde voy yo va ella. Y como pica la jodia.
Lo segundo lo diré de esta manera, si teneis algo rondandoos la cabeza antes de un viaje importante, procurad tenerlo ya resuelto cuando esteis en el avión o acabará pesandoos más que la maleta.
Respecto a la ciudad en sí, me había puesto a escribir, pero se estaba alargando demasiado, así que voy a intentar ser muy breve: es un parque temático para adultos y el tema es la propia ciudad, el tema son todas las películas para las que ha servido de escenario y que has visto durante toda tu vida, el tema es tener todas las cosas que puedas imaginar al alcance de la mano (siempre que tu dinero te permita comprarlas), el tema... el tema es estar allí.
Os dejo con un par de panorámicas de Times Square vista de día y de noche. Son montajes hechos a partir de unas 10 fotos cada uno y, sí, se que son dignos de aparecer en Photoshop Disasters, pero creo que también bastan para despertar unas cuantas envidias, jeje. Son bastante gigantes, puede que tarden en cargar.
Y eso es todo: ¡Que vayaís!



