Pero bueno, a lo que iba:

Este año somos 27.500 más los que corrían sin dorsal los que nos convertimos en hombres anuncio por obra y gracia de Nike para teñir (esta vez de verde) las calles de la capital. Pero a quién le importa convertirse en una oveja más del rebaño. Para mí esta carrera no es de la marca del swoosh, es de los vallecanos que lo viven como nadie y nos transmiten ese entusiasmo en esos últimos kilómetros cuesta arriba.

Imaginaba que la emoción del año pasado se habría disuelto en las demás carreras que he corrido este año. Que no sea la primera vez da igual, el mariposeo estomacal ha sido el mismo. Tal vez porque me ha acompañado Paula, para ella sí era la primera vez y ha decidido perder la virginidad conmigo (snif, snif); o tal vez porque como bien dijo Rafa, que se acercó con los pompones a dar un poco de apoyo moral (qué grande eres, tomad nota los demás), esta carrera es más una fiesta que otra cosa.

Salimos escuchando "Gonna Fly Now". Estamos en el último cajón de salida, con toda la marabunta, imposible acelerar e imposible adelantar, pero también imposible aburrirse. Me reencuentro con el asfalto, con las sudaderas voladoras, con las luces de navidad, con las calles llenas de corredores. Hola Concha Espina, Serrano, Puerta de Alcalá, Cibeles, Atocha... ya os echaba de menos. Y Vallecas... enorme Vallecas, demostrando porqué esta carrera se llama como se llama ¡Que bote Vallecas!
Este año no había música en los puntos kilométricos, hasta aquí se ha notado la crisis. Pero no importa porque tuve oportunidad de estrenar el regalo de cumpleaños de mis padres: un ipod nano y nike+ipod. Aún no he tenido oportunidad de explotarlo como se merece, pero de momento me está gustando bastante. Te permite hacer cosas como esta:
Esta foto es para todos aquellos que dicen que 10km no son nada. Esta es mi zapatilla, ¿veís la mancha de dentro del círculo? Es sangre de una ampolla que, como las cucarachas con Cucal, nació, creció y murió durante la carrera. He decidido no poner la foto del pie, no os digo ná y os lo digo tó.

Después de la palicilla acabamos exhaustas, felices y con Paula convertida en una adicta más (way to go girl!). Recordé que al terminar la carrera de repente hace un frio polar ártico. Vimos a los pros llegar al Teresa Rivero. Gritamos como posesas a Chema Martínez y Marta Domínguez. Y empezamos el año encatadas con nosotras mismas. ¿Que si vamos a repetir? Jajaja, por favor, dadme más.