Quiero aclarar que en el párrafo anterior cuando digo tú, lo que quiero decir es yo.
Esta semana debo haber dormido unas 24 horas. Dicho así no suena mal, pero os aseguro que dormir un día de cada 5 no es mucho. He sobrevivido gracias al Nespresso de la agencia (What else?), preparándome cada día un par de cafés más negros que una noche sin luna. Esto me ha permitido descubrir que el café tarda unas 6 horas en hacerme efecto, así que el de la mañana me permitía aguantar el día y el de la tarde soportar la madrugada de pixelación (¿qué pasa? esa palabra existe desde el momento en el que la he escrito).
El caso es que entre eso y la mudanza no he tenido tiempo de actualizar. Bueno, quizá si he tenido tiempo, pero no me apetecía ponerme a escribir parrafadas, sino más bien quedarme sentada con la boca abierta mirando a un punto en el infinito (cosa que tampoco he hecho).
Rebobinemos un momento ¿me he mudado? ¡Pues va a ser que sí! Sé que es difícil de creer porque llevaba buscando piso desde noviembre y parecía que el momento nunca iba a llegar. Pero no sólo me he mudado, sino que además lo he hecho con Paloma, compañera del instituto, la alegre señorita del sombrero (si se entera de que he puesto una foto suya me mata):

A la hora de cambiar de piso lo que más pereza me echaba para atrás era tener que empezar otra vez con gente nueva. Puedo ver claramente en mi mente ese momento en que vuelves del trabajo y te encuentras a 4 cuatro personas que no has visto en tu vida (amigos de tus compañeros de piso) tiradas en el sofá y mirandote inquisitivamente. Ese momento en el que piensas: "¿Me habré equivocado de piso?". Ese momento que hace brotar en mi mente una palabra: ¡PEREZÓN!
Así que línea y bingo, me mudo con una sola persona y además ya la conocía.
Por primera vez en todos estos años que llevo compartiendo piso (y van 9) siento que de alguna manera pertenezco al sitio en que voy a vivir. Vamos, que no es una casa, que es un hogar. Sí, por muy cursi que suene. Y eso que aún me quedan un par de cajas por mudar y algunos muebles que comprar para tenerlo todo más o menos en orden. Eso por no hablar de Internet. A ver cuándo se animan los de ono a pasarse por casa a instalar la línea. Menos mal que no es un contrato nuevo, que sólo es un cambio de domicilio, porque no me quiero imaginar lo que sería aguantar esta incomunicación durante meses, como le ha pasado a alguno que yo me sé. Más de 1000 referencias tenía hoy sin leer en el reader (lo que me faltaba, más trabajo).
En fin, como veis estoy on fire, no doy a basto con todo lo que tengo. No he pasado un fin de semana sin moverme de madrid en el último mes y esta tarde me voy a San Sebastian, así que quería hacer un pequeños status update antes de cambiar de semana otra vez.
Por cierto, no os he dicho todavía dónde voy a vivir: Bravo Murillo. Así es, mi calle sale en el monopoly. Ahora tendré que comprarme un sombrero de copa y pintar el piso de verde.

