enero 13, 2011

Vallecas, 19207

¡Últimas noticias! El 2010 ha terminado (feliz año nuevo a todos, por cierto) y eso significa que ha llegado  el momento de dos post que son mandatorios en mi blog al empezar el año:  la crónica de la San Silvestre del año que acaba de terminar y mi  recopilatorio musical anual. El recopilatorio ya está hecho, pero la  portada me está llevando más tiempo del esperado (me lo estoy tomando  con calma), podría despacharos con un montaje rapidillo y a correr (soy  perra hasta para eso), pero prefiero hacer algo más chulo (si cuela,  cuela), que este año habéis sido buenos, así que tendréis que esperar un  poco más (qué le vamos a hacer). Sin embargo, el resumen del evento  deportivo del año ya está aquí.


No, lo del título no es un código postal a lo Sensación de Vivir pero en  castizo, para eso ya existe Física o Química, ese número es mi dorsal  en la pasada SSV. La 33ª edición de la carrera, la cuarta para mí. Una  tradición que aunque no deja de cumplirse, este año ha sido... bueno,  como el año, un poco rara.

Aquí nos tenéis, a los cuatro incautos que nos dirigíamos, junto con otros 34.996 corredores (unos más que otros) a machacar asfalto un año más. Esa pose de cachondeo me duraría poco.


Para empezar y, por una vez, sin que mi vaguería habitual tenga nada que  ver, llegamos muy justos de tiempo a la salida (nivel de cabreo: DEFCON  5). Lo cual se traduce en una espera de 45 minutos de pie al final del  último cajón de salida, aprisionados como piojos en costura y, por supuesto, sin poder ver nada de la salida. No podemos ni siquiera  escuchar las canciones que dan salida a los diferentes cajones y que todos los años memorizo para incluirlas en mis listas deportivas (cabreo  aumentando: DEFCON 4). Además, este año la organización tiene a bien  poner la pantalla justo delante de la cuesta de la calle Concha Espina, impidiéndonos ver la subida, que es una de las imágenes más icónicas de  la carrera (DEFCON 3). Al menos este año no hace el frío polar del año pasado, así que correr va a ser más fácil y además, me siento en forma ¡sí! seguro que este año mejoro mi tiempo ¡que ya toca! Pero, vaya, con  toda esta gente se me hace bastante difícil acelerar, aunque las piernas  me piden un poco de caña. Bueno aguanto como puedo al ritmo que me marca el pelotón y aprovecho para hacer algunas fotos con el móvil y  grabarme en vídeo mientras corro (esta velocidad lo permite). Supero la cuesta del tramo final ¡sólo queda un kilómetro! Llego a la meta y...  DEFCON 2 ¡1:10:19! Pero... pero... ¡¿PERO ESTO QUÉ ES?! No es posible, yo me encontraba bien, mejor que el año pasado y he hecho el peor tiempo  de mi historia vallecana.

Admirad la gráfica de mi vergüenza:


Conclusión: el que llega el último, baila con la más fea.

Al final la cosa no acabo en DEFCON 1 y las bombas nucleares siguen en  sus respectivos silos, no sea que un día me hagan falta. Ha sido, con diferencia, la peor San Silvestre de todas las que he corrido, pero HA SIDO y los vallecanos, como siempre, han estado estupendos, así que tampoco puedo quejarme mucho. Pero porque luego me pude tomar las uvas a  su hora, porque yo si no me las llego a tomar, MA-TO.

San Silvestre Chronicles:

+ Vídeo SSV10

2 comentarios:

ito dijo...

Al menos llegaste.... y viva. Di que te pudo la presión.
Porcierto, ohhhhh has vuelto a posteaaaar.

nus dijo...

Os lo doy en pequeñas dosis, no vaya a ser que os engancheis.